"Descifrando Mi Escuela"
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lunes, 10 de enero de 2011

Ezequiel Zamora El General Del Pueblo.

Muere en San Carlos (Edo. Cojedes) el 10.1.1860.

Líder de destacada participación en la Guerra Federal o Guerra Larga (1859-1863) como defensor de la idea de la Federación. Su vida se caracterizó por estar teñida del espíritu romántico de los personajes liberales de su tiempo. Sus padres fueron Alejandro Zamora y Paula Correa, modestos propietarios pertenecientes al estrato de los "blancos de orilla". Durante los primeros años de su niñez recibe la rudimentaria instrucción que podía brindarle una zona rural todavía convulsionada por las luchas independentistas. Posteriormente, se traslada a Caracas donde prosigue estudios primarios en la escuela lancasteriana, siendo la única educación formal que conoce. Sin embargo, gracias a la influencia de su cuñado Juan Caspers, adquiere información sobre la situación política y los movimientos revolucionarios de Europa, los cuales llaman poderosamente su atención. En este tiempo, completa su formación gracias a la relación de amistad que establece con el abogado José Manuel García, quien le explica Filosofía Moderna y fundamentos de Derecho Romano, hablándole también de los "principios de la igualdad" y de la necesidad de su implementación en Venezuela.

En 1846, como miembro del Partido Liberal, se presenta a las elecciones de ese año, como candidato a "elector" para el cantón de Villa de Cura, pero su nominación fue objetada por los conservadores, mediante procedimientos que él y sus partidarios consideraron como compulsivos e ilegales. Este fue el reflejo de la tensa situación entre Liberales y Conservadores a escala nacional, cuyo cruento desenlace pretende evitarse por medio de una entrevista entre José Antonio Páez y Antonio Leocadio Guzmán. No obstante, la reunión de los dos líderes es frustrada por alzamientos espontáneos de campesinos en la región central. Zamora llama inmediatamente a "hacer la guerra a los godos" en beneficio de los pobres, mientras Páez es nombrado Jefe del Ejército. En definitiva, Zamora se levanta en armas el 7 de septiembre de 1846, en la localidad de Guambra; "tierra y hombres libres", "respeto al campesino", "desaparición de los godos", son las consignas esenciales de quien la gente comenzó a llamar "General del Pueblo Soberano". Tras librar las acciones victoriosas de Los Bagres y Los Leones, es derrotado y capturado el 26 de marzo de 1847. Es condenado a muerte por los tribunales de Villa de Cura el 27 de julio del mismo año, pero José Tadeo Monagas le conmuta la pena.

El 23 de febrero de 1859, en el marco de la Guerra Federal desembarca—procedente de Curazao—en La Vela de Coro. Se denomina Jefe de Operaciones de Occidente, haciendo que Coro se constituya en estado federal (25.2.1859.) y organizando un gobierno provisional de Venezuela (26.2.1859.). El 23 de marzo triunfa en el encuentro de El Palito, a partir del cual planifica sus movimientos hacia los llanos occidentales. Toma San Felipe el 28 de marzo y reorganiza la provincia como entidad federal con el nombre de estado Yaracuy. El 10 de diciembre de 1859, se desarrolla la batalla de Santa Inés, en la cual derrota al ejército centralista; siendo considerada esta acción como fundamental en el proceso de la Guerra Federal y testimonio de las excepcionales cualidades de Zamora como conductor de tropas. Después de Santa Inés, Zamora se dirige hacia el centro del país a través de Barinas y Portuguesa, pero antes de aproximarse a Caracas, resuelve asaltar la ciudad de San Carlos; durante las acciones preliminares para la toma de la plaza, recibe un balazo en la cabeza que le causó la muerte. Su inesperado deceso cambió el rumbo positivo que llevaba la guerra para los federalistas y produjo la pérdida, del que para muchos fue el más importante líder popular del siglo XIX venezolano.

martes, 4 de enero de 2011

La disciplina en el aula.

Disciplina es un término muy cercano a todo maestro y a toda persona, más aún a los alumnos, aunque no siempre aplicado bajo un concepto unívoco. Algunos asocian la disciplina a un conjunto de reglas orientadas al control, la obediencia, la autoridad, el comportamiento, el orden.

Sin entrar en detalles y discusiones, en este artículo entenderemos la disciplina en su acepción más simple, pero no menos significativa: aceptar normas dentro de una actividad y cumplirlas. Las instituciones educativas y las aulas son clásicas por tener normas y pedir y exigir su cumplimiento. En décadas pasadas, se dice, la disciplina fue excesivamente rígida. No faltan quienes dicen que hoy es muy “relajada”.

PLANTEANDO EL TEMA

¿Es importante la disciplina en el aula?

En toda sociedad y ambiente tiene que haber normas, aunque sean mínimas. La familia y la escuela son fundamentales para su aprendizaje. Las normas deben ser cumplidas por maestros y estudiantes a fin de facilitar el logro de los objetivos educativos. Sin ellas difícilmente se alcanzan. ¿Cómo se va a aprender en un lugar donde todos hablan, gritan o juegan?

Pero no es tan fácil cumplirlas: la naturaleza humana, y más la de los niños y jóvenes, tiende a pasar por encima de ellas: no las desea; tiende a desobedecerlas, aunque sean lógicas y razonables. Es que, con frecuencia, los estudiantes desconocen su importancia para una adecuada convivencia y no en pocos casos porque tienen otros intereses.

¿Complica la ausencia de disciplina?

Estudios realizados por la Oficina Regional de Educación para América Latina de la UNESCO en varios países del área (2000), revelaron que una de las variables decisivas en el logro de aprendizajes en la escuela es una disciplina aceptada por los estudiantes. Es que sin ella difícilmente podrá haber avances sustantivos.

En efecto, el número de estudiantes por clase y la experiencia del maestro en el ejercicio de la docencia tienen generalmente una relación muy estrecha: a mayor número de alumnos por clase y menor experiencia del maestro, mayor probabilidad de indisciplina y los impactos que ella produce: reduce y distrae el tiempo de aprendizaje, afecta el clima de relaciones entre alumnos y entre el profesor y sus alumnos, poco a poco puede ir minando el principio de autoridad, la probabilidad de consumo de drogas en ambientes de alta indisciplina aumenta...

Existen maestros que no explican ni dan instrucciones a sus estudiantes por la ausencia de orden en el aula; menos aún pueden dar una explicación orgánica de un tema fundamental. Se dan situaciones en las que los maestros no tienen lo que se suele denominar “dominio de clase”; los alumnos hacen lo que quieren. En este caso, es imposible que en dicho ambiente pueda haber éxito alguno. Más bien se aprende a faltar el respeto al maestro y a los compañeros.

LA TAREA DEL DOCENTE

Lo que un buen maestro desearía: la autodisciplina

Un maestro realmente educador, sea más o menos rígido o muy abierto en la disciplina, prefiere que el alumno se autodiscipline y requiera el mínimo de normas. Pero no es fácil que el estudiante se convenza del cumplimiento de reglas; su inteligencia avanza pero todavía no capta bien las razones que justifican las normas de convivencia. Por otra parte, su voluntad aún es débil. Por ello se requiere reglas visibles en el aula.

Si por muy variadas razones, el maestro no logra una disciplina satisfactoria en el aula mediante el deseable auto convencimiento del alumno, el verdadero educador procura el establecimiento de un sencillo código de comportamiento a ser cumplido y que sea exigible a los alumnos. Sin él no podrá lograr los objetivos de aprendizaje trazados.

Pero en cualquiera de los casos, sea buscando una autodisciplina o un cumplimiento por la exigencia externa, el auténtico maestro quisiera saber cómo llegar a ella sin herir ni destruir y logrando resultados perdurables; desea saber el camino apropiado. En ese propósito, actitudes del profesor de respeto por el estudiante, de confianza ligada a la exigencia, son factores que ayudarán significativamente a lograr la autodisciplina.

Cimentar conocimientos, afectos y comportamientos.

Para hacer un trabajo exitoso en el aula hay que crear una actitud favorable a las normas de convivencia. Para ello hay que seguir el ya antiguo camino que conduce al convencimiento, el deseo y, luego, la ejecución.

En cuanto a los conocimientos (a fin de convencer), es necesarioexplicar siempre la razón de las normas; no promover reglas irracionales o excesivamente rígidas, menos aún temperamentales. Hay que buscar convencer y no imponer. Lo impuesto irracionalmente, lo saben bien los maestros, dura poco y causa rebeldía. Una forma de hacerlo es procurar que los estudiantes identifiquen constantemente el valor de las normas de disciplina en el éxito de su futuro personal, abrirles la posibilidad que propongan nuevas normas o perfeccionen las existentes.

En lo que se refiere a los afectos, hay que provocar y motivar a fin de que esas buenas razones argumentadas para convencer, sean amadas y se deseen cumplir. Provocar el deseo es fundamental para que la persona ejecute algo. Nadie ejecuta lo que no desea, así como nadie desea lo que no ve convincente y razonable.

Pero existe un tercer elemento. No basta con haber convencido y que se desee cumplir con las normas de convivencia. Se necesita el adecuado comportamiento. Sin él, todo queda en teoría. Aquí entra la voluntad.

De los tres aspectos mencionados los dos primeros son los más fáciles de enfrentar. Un niño o joven suele estar bien dispuesto y acepta razones. Si es adecuadamente motivado desea lo que se le propone. Donde se quiebra con frecuencia todo es en la coherencia al obrar: piensa y desea bien, pero no se actúa. Tal vez aquí esté una de las fallas centrales de nosotros los peruanos. Es que, escuelas y hogares forman poco la voluntad.

En síntesis, para crear actitudes favorables a la disciplina y las normas necesitamos iluminar la inteligencia, llenar el corazón de buenos deseos y hacer operante la voluntad. Todo maestro necesita cultivar y desarrollar estos tres aspectos en sus alumnos y a los estudiantes les cuesta mucho el esfuerzo.

ASPECTOS PRÁCTICOS

La palabra disciplina suena a algo antiguo y duro que implicaba no solo autoridad severa, vertical y a veces arbitraria, sino también castigos fuertes usualmente desproporcionados. Sin embargo, la disciplina en manera alguna puede ser rechazada; pero hoy, y no sin razón, se prefiere hablar de cumplimiento de normas de convivencia. Su observancia sería la disciplina de que hablamos.

En tiempos anteriores, y a veces en los actuales, el maestro imponía rígidamente las normas de conducta y señalaba cuál era el sentido de la disciplina. Aparte de reglas muy exigentes, en su elaboración no participaban los estudiantes. Los alumnos las sentían como una imposición. Veamos orientaciones prácticas para obtener logros significativos:

Elaborando normas de disciplina o convivencia.

1. Promover la participación organizada y orientada de todos los alumnos en la elaboración de las normas, así las sentirán como suyas y les será más fácil cumplirlas.

2. El inicio del año escolar será el momento oportuno para que los alumnos establezcan las líneas y hasta las correspondientes sanciones. El maestro deberá orientarlos dejándoles voz e iniciativa.

3. Salvo algunos casos especiales, las reglas de convivencia deben todas las faltas que se pueden cometer y su correspondiente sanción.

4. Es mejor orientar a los alumnos a que elaboren las normas algo globales que abarquen de por sí varias cosas. Así, por ejemplo, se puede establecer que el alumnado venga adecuadamente aseado y vestido sin exageraciones o excentricidades, a juicio del Comité de Aula, en lugar de establecer detalles acerca del pelo, aretes, tipo de pantalones y otros. Establecer un comportamiento respetuoso con todo el personal de la institución, en lugar de detallar faltas hacia los actores de la comunidad educativa.

5. Debe comprender un grupo de sanciones muy equilibradas y aceptadas en consenso por los estudiantes.

Si las normas son pocas se podrán leer y recordar con cierta frecuencia. Tampoco agobiarán a los estudiantes, ni provocarán una “cacería de brujas”. Por otra parte los alumnos aprenderán a tener una mirada global de las cosas.

ACTUACIÓN CONCRETA DEL DOCENTE.

Aparte del papel decisivo del docente-facilitador en el proceso de convencer y motivar, existen manejos adecuados o inadecuados que los buenos maestros conocen muy bien. Ellos son decisivos para la adecuada disciplina en el aula. Así:

1. Desde la primera clase mostrar autoridad y dominio de la situación. Manifestar temor a los alumnos es el inicio de la indisciplina y del menosprecio al maestro.

2. Hablar fuerte y con claridad, de tal forma que todos los alumnos entiendan perfectamente y sin dificultad todo aquello que se les dice. La escasa claridad genera distracción y murmullos.

3. Un maestro no debe hablar demasiado. Hay quienes creen que son buenos maestros porque no paran de hablar. Si los alumnos solamente escuchan y reciben, ¿cuándo desarrollan sus facultades? Si se habla mucho los alumnos se cansan, no escuchan y hablan mientras el maestro da su clase o instrucciones. Se trata de que los alumnos hagan el trabajo y hablen lo necesario, reflexionando e intercambiando ideas y experiencias.

4. Aunque los alumnos deben participar activamente en la elaboración de las normas de convivencia, es importante que el docente-facilitador plantee al inicio algunas líneas fundamentales de su actuar y de lo que pretende de los estudiantes. Ello servirá como marco básico o norte en la elaboración de las Normas.

5. La disciplina y los aprendizajes se facilitan cuando los tiempos de desarrollo de las unidades didácticas están bien diseñados y ocupados, sin espacios vacíos que hagan peligrar una acción continua y organizada.

6. La explicación bien estructurada, didáctica, con las ayudas apropiadas y la participación organizada de los estudiantes, crea un ambiente de trabajo que hace difícil la indisciplina.

7. El respeto y buen trato crean una empatía y confianza sólidas. El maltrato genera distancia, enerva, provoca la cólera y causa rebeldía. Lo primero ayuda al aprendizaje (no sólo cognitivo); lo segundo impide los aprendizajes.

8. El maestro que desea un trabajo serio y disciplinado no debe quedarse en el “arco” (su carpeta) sino salir a empujar a su equipo. Debe estar pendiente de todo mientras los estudiantes trabajan en grupo o resuelven individualmente los interrogantes. Necesita estar al lado de ellos colaborando activamente en el logro de aprendizajes. Así la disciplina no se le irá de las manos.

http://www.educared.pe/docentes/articulo/1546/la-disciplina-en-el-aula

lunes, 3 de enero de 2011

Autoestima y Educación


Dos tipos de personas.

Como señala Miguel Angel Martí, a veces parece como si sólo existieran dos tipos de personas. Unas que se sobrevaloran, cayendo así en actitudes más o menos engreídas o prepotentes. Y otras —que son quizá las menos—, que se infravaloran, que únicamente son capaces de ver en su personalidad los aspectos negativos y las deficiencias. Y su relación con ellos mismos es intrapunitiva, se sienten culpables de todos sus fracasos, aunque éstos se deban a factores externos, y esto les lleva a una cruel inseguridad, y a valorar siempre más la opinión de los otros que la suya propia. Son personas que, en casos extremos, pueden terminar necesitando ayuda médica para entablar con los demás unas relaciones de igualdad y sentir un mínimo de afecto por ellas mismas.

Se hace un círculo vicioso.

La falta de autoestima, además, suele conducir a un círculo vicioso de actitudes mentales negativas. Puede comenzar pensando, por ejemplo, que no será capaz de alcanzar una meta que se ha propuesto, porque tiene la impresión de que rara vez logra lo que se propone. Se encamina hacia ella con talante gris y mortecino, tarde y sin entusiasmo, con más miedo al fracaso que afán de lograr el éxito. Si luego las cosas no salen —y no suelen salir cuando se acometen así—, la experiencia, una vez más, vuelve a reforzar el juicio negativo anterior: de nuevo se ha demostrado que no valgo, que he fallado y que seguiré igual en el futuro.

Valor de lo personal y genuino.

Un correcto sentido de autoestima debe estar presente en todo proceso educativo, tanto familiar como escolar, y resulta fundamental para la propia maduración psicológica y para formar el carácter. Cuando la persona aprende a respetarse a sí misma, y a no compararse dañosa e inútilmente con los demás, tiene entonces mayor facilidad para tomar conciencia de su propia singularidad y dignidad. Es decisivo comprender que cada ser humano posee unas virtualidades propias que sólo él mismo —con la ayuda que sea necesaria— puede llegar a hacer rendir, proponiéndose proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenarán de contenido su existencia.

El fomento de la autoestima no debe llevar, bajo ningún concepto, a promover un modelo de personalidad narcisista. La autoestima es un sensato y equilibrado afecto por uno mismo, que no tiene por qué conducir al egoísmo ni a la vanidad. La autoestima es respeto a la propia persona, convicción de que cada uno es portador de una alta dignidad como hombre, comprensión profunda de que cada ser humano es irrepetible, llamado a realizar en el mundo una tarea que dará sentido a su vida y que nadie puede hacer por él.

Humildad positiva.

¿Son compatibles autoestima y humildad? Para muchas personas parecen valores difíciles de conciliar, quizá porque en su interior piensan que la humildad es algo tan simple como tener una mala opinión acerca de los propios valores y talentos. Pero la verdadera humildad no es eso, ni es tampoco una absurda simulación de falta de cualidades, pues la humildad no puede violentar la verdad, no está en exaltarse ni en infravalorarse, sino que va unida al conocimiento propio, a la sinceridad, la sencillez y la naturalidad.

Torpeza de los engreídos.

Muchos afirman que las personas de mucho talento tienen más fácil caer en la vanidad o la egolatría. Sin embargo, tengo la impresión de que las actitudes vanidosas o ególatras no son cuestión de mucho o poco talento, sino que son más bien un problema de virtud, de educación, de sentido común. Es más, podría incluso decirse que las actitudes engreídas revelan, en cierta manera, poca cabeza: porque todo ese tórrido presumir de talentos que uno ha recibido sin ningún mérito propio es bastante ridículo y carente de sentido, y quizá venga a demostrar más bien que todo ese supuesto talento es bastante escaso.

Tal vez el hecho de que en el mundo abunden los ególatras sea la causa de que se insista tan poco desde los distintos ámbitos de la educación en la necesidad que tiene el hombre de ser educado en un sensato principio de autoestima.

http://www.unav.es/capellania/fluvium/textos/documentacion/eti30.htm

Nuevo Año, Nueva Rutina para Complementar la Educación de Tu Hijo

Atrás quedan las vacaciones y tenemos de frente una valiosísima oportunidad para introducir cambios a nuestra rutina diaria. Toma un momento para analizar esos hábitos de tu rutina que no añaden a las metas de tu familia o a la calidad de vida. Pregúntate:

¿Qué quieres de tus hijos? ¿Va tu visión de su trayectoria de la mano con sus habilidades y deseos?

¿Qué habilidades o pequeños placeres han descubierto tus hijos en el pasado año?

¿Qué destrezas han sido identificadas por medio de tu contacto y el de los maestros que necesitan refuerzo?

¿Cómo ves la auto-estima de tus hijos?

¿Son las notas el reflejo de su esfuerzo o potencial?

Antes de comenzar las carreras para recoger y llevar a nuestros hijos debemos reflexionar sobre las contestaciones aestas preguntas y planificar un espacio en la rutina para atender los temas señalados. La solución no necesita de más horas en tu día, pero sí te pedirá redefinir el tiempo de casa y el tiempo de hacer diligencias como oportunidades para apoyar el desarrollo pleno de tus hijos. La vida está llena de momentos en los que estamos atendiendo al hogar, en el carro, realizando compras, o viendo la tele. Lo importante es realizar que cada uno de esos momentos guardan en sí el potencial para ser un momento de reflexión compartida o de práctica de destrezas.

Leilani quiere ser enfermera

Linda es una madre soltera de tres niños. En un momento a solas, Linda habló con cada uno de sus hijos para saber qué quierían ser cuando fueran grandes. Leilani, su hija de 8, le dijo que quería ser enfermera. Esto tomó por sorpresa a Linda, pues hasta ese momento solo conocía el amor de su hija por el volibol. Leilani es una niña muy aplicada en la escuela pero es algo desorganizada. Sus notas reflejan que es mejor en español y más débil en sus destrezas de matemáticas. Linda se pregunta cómo ayudar a su hija a lograr su meta de ser enfermera.

Aunque es probable que Leilani cambie de idea de lo que quiere ser cuando sea grande antes de que termine sus estudios secundarios, lo cierto es que ahora su interés por la enfermería es una invitación a hablar de temas de salud y cuidado de otros. Sus notas reflejan que hay necesidad por reforzar las destrezas de matemáticas. Al relacionar la matemática al volibol, a la enfermería, la salud o a las compras descubrimos un mar de oportunidades para apoyar el desarrollo académico y personal de Leilani.

En el supermercado, Linda le pide a sus dos hijos menores que escojan 12 chinas mandarinas para las meriendas. Luego le pide a Leilani que las pese y calcule (puede ser redondeando para simplificar la función) en cuánto saldrá. Otro día en la misma sección del supermercado, Linda comenta que para no dar tantos viajes al supermercado quiere estimar cuántas chinas necesitará en una semana de meriendas entre las 3 loncheras. Ejercicios similares se pueden hacer al comprar cualquier alimento para una unidad familiar. El estimar consumo, costo, cambio, ahorro en especiales de venta son ejercicios comunes que hacemos semanalmente, ejercicios con los que nuestros hijos nos pueden ayudar.

Al solicitar la ayuda de nuestros hijos en nuestras tareas diarias le comunicamos por medio de nuestras acciones que los vemos, los escuchamos, los necesitamos, que son miembros del equipo con algo que aportar y que sus estudios tienen uso práctico de bien para todos. El ejercicio tomará un poco más de tiempo al hacer la compra pero redundará en fortalecer relaciones de familia.

La visita al supermercado también puede dar paso a conversar sobre el valor nutritivo de los alimentos, analizar las tablas de nutrición, comparar productos, y reflexionar sobre el impacto de hábitos de consumo sobre la salud. Linda puede pedirle a Leilani que le lea una o más etiquetas de productos y conversar sobre lo que éstas informan. En algunos productos verá que la fibra se resalta en otros se aclara que han sido manufacturados en máquinas que procesan maní. El ejemplo de la fibra nos alerta a un componente que mencionan por ser favorable para la salud. Linda puede hablar sobre el beneficio de la fibra en la dieta o pedirle a Leilani que investigue en la escuela al respecto para ambas descubrir porqué mencionan la fibra en el producto. De igual manera se puede tratar el señalamiento sobre el procesamiento y posible presencia de maní en un producto.

Ya sea con la matemática o mediante la reflexión sobre lo que se compra la tarea de ir al supermercado o de compras se convertirá tareas en recuerdos formativos de nuestros niños si te das el espacio para compartir ese momento con tus hijos.

Recuerda que los consejeros escolares al igual que los maestros del sistema de educación pública son un recurso valioso que te podrán ayudar en determinar qué destrezas trabajar con tu hijo o hija y cómo convertir tus tareas diarias en momentos de aprendizaje para todos.

La invitación a reinterpretar el tiempo de familia y las tareas de la casa para crear momentos de enseñanza-aprendizaje en la familia es a la vez una invitación a los padres para renovar su compromiso con su propia educación pues viviremos en carne propia el dicho "enseñar es aprender dos veces."

http://www.aprendemosjuntos.com